2026 - Recorriendo Santa Gadea del Cid
El sábado 30 de mayo, nuestra Asociación se desplazó hasta la encantadora localidad de Santa Gadea del Cid, considerada una de las joyas medievales mejor conservadas de la provincia de Burgos.
A primera hora de la mañana, los participantes nos reunimos en el aparcamiento del Centro Comercial Bilbondo, punto de partida de una jornada que prometía combinar cultura, convivencia y extraordinarios paisajes. Desde allí iniciamos la ruta hacia nuestro destino, disfrutando de un recorrido tan atractivo como agradable.
A nuestra llegada a Santa Gadea del Cid, estacionamos los vehículos en la Plaza de la Iglesia, auténtico corazón histórico de la villa, donde el Ayuntamiento había tenido la deferencia de reservarnos dicho espacio para nuestro Club. Antes de comenzar las actividades previstas, compartimos un agradable desayuno en el Bar La Fortaleza, situado en la misma plaza, un momento perfecto para conversar y afrontar la jornada con renovada energía y el mejor ánimo.
Tras el desayuno, acompañados por Ainhoa, nuestra guía, nos adentramos en las calles y rincones de esta magnífica villa medieval mediante una visita guiada que nos permitió descubrir su historia, su patrimonio y su singular belleza. El recorrido se enriqueció además con dos paradas muy especiales: la visita a un artesano cervecero y a un productor de miel, quienes nos abrieron las puertas de su trabajo y compartieron con nosotros la pasión y el esfuerzo que hay detrás de cada uno de sus productos.
Concluida la visita, nos despedimos de Santa Gadea del Cid poniendo rumbo al Valle de Tobalina. Allí, en un entorno de extraordinaria belleza natural, estacionamos nuestros vehículos para disfrutar del almuerzo en el Restaurante El Embarcadero, un enclave privilegiado a orillas del embalse de Sobrón, donde tanto el paisaje como la gastronomía resultaron excelentes.
La sobremesa, larga y apacible, transcurrió entre conversaciones y el placer de compartir buenos momentos en compañía de amigos. Finalmente, cuando la tarde comenzaba a declinar, emprendimos el regreso a nuestros lugares de origen, llevando con nosotros el recuerdo de una fantástica jornada
